Leo en la prensa y oigo en la radio el último retroceso "neocons" del recalcitrante Benedicto XVI, como un nuevo y preocupante manifiesto del integrismo católico preconciliar: "El papa tacha de irracional la teoría de la evolución".
Alucino en colores. Tras la condena de la teoría heliocéntrica de Copernico y Galileo por declarar que la tierra es redonda y que gira alrededor del sol, el máximo responsable de la Iglesia Católica parece retrotraerse a aquellos días de hace unos cuantos siglos, condenando a la irracionalidad a los buenos de Darwin y Russel, y con ellos, a toda la biología de los últimos cien años.
Yo cada día entiendo menos esta historia. Si alguien lo entiende, o es que yo lo he leído mal, agradecería su explicación. En serio. Eso, o pasarnos a la teoría del espaguetti volador...
(la foto es mía, y procede de Río Dulce, en Guatemala)
ACTUALIZACIÓN 15.09.2006: Para acabar de rematar la faena, el ínclito sumo sacerdote de los católicos que en el mundo son, en otra de sus brillantes alocuciones en la visita a sus tierras de origen, no ha tenido mejor ocurrencia que meterse con la "competencia"; concretamente, con el gerente de la empresa que más clientes le está quitando últimamente en su negocio: Mahoma. Como si los profetas o papas u obispos o reyes o jerifaltes o inquisidores de su rollito religioso propio, en el siglo VII y siguientes, se anduvieran con delicadezas menos bárbaras que la espada de Muhammad ibn Abd Allah.
Con líderes mundiales así, no nos hacen falta terroristas internacionales como G.W.Bush o Ben Laden: ya Ratzinger-Z, él solito, se encarga de provocar la tercera guerra mundial. Eso sí, guerra de religión, de las buenas... Que para eso tuvo experiencia en la segunda, en la defensa del tercer reich... Si es que pasan los siglos y no escarmentamos.