Javier Dean, hasta hoy Viceconsejero de Vivienda del Gobierno Vasco, ha solicitado el relevo de su cargo. Su carta de despedida la podéis leer directamente en la prensa escrita de hoy. Pablo ya lo ha contado en Hontza, y mis agradecimientos a su labor son prácticamente coincidentes con lo que él cuenta, al igual que la esperanza de que la gran pérdida que supone su cese para nuestro equipo sea mitigado por el relevo en la Viceconsejería de nuestro común y buen amigo Javier Burón y del nuevo Director de Planificación, Iker San Román. Pero no quería dejar pasar la ocasión para expresar desde este humilde blogotxoko mis sensaciones personales acerca del relevo institucional que, también profesionalmente, me afecta muy de cerca.
Demagógicamente se suele decir en la calle que "tod@s l@s polític@s son iguales", que todos los gestores de la cosa pública van a lo suyo, cuando no se guían por intereses particulares o incluso llegan a utilizar sus cargos para su promoción o enriquecimiento personal. Pues no. No tod@s l@s polític@s son iguales. Un claro ejemplo es Javier Dean. Más de cuatro años de trabajo con él, directamente, codo con codo, me han demostrado que, al igual que es evidente que hay "chorizos" y personas incompetentes en la política y en la gestión de la cosa pública, también hay personas honestas, leales, coherentes con su ideología, cumplidoras, excepcionalmente esforzadas y trabajadoras, y con una formación y capacidad de análisis y resolución de problemas extraordinarias. Gente que trabajando en la empresa privada estaría llevándose a casa mucho más dinero y menos preocupaciones e implicación personal. Mujeres y hombres buenos, leales y cumplidores, como los hay en todas las profesiones. Y en este caso, por cercanía, puedo dar fe, palabra, poner la mano en el fuego, lo que queráis: Javier Dean es un hombre bueno, muy bien preparado, resolutivo, eficaz, esforzado y trabajador, atento y generoso con sus colaboradores y compañeros, que se ha dejado la piel por un único fin en los últimos seis años: hacer lo posible para que el derecho al acceso a la vivienda sea no sólo un derecho, sino una realidad, en Euskadi. Que la vivienda más que un negocio sea un derecho.
Excepcionalmente, en su caso, doy fe de que además de ejercer su cargo con dedicación absoluta, muy por encima de lo que a cualquiera le es exigible en su trabajo, ha puesto en segundo plano todo lo demás -su vida personal y familiar, sus intereses legítimos en su carrera profesional en la empresa privada al margen de la política, su ocio, sus aficiones- durante el ejercicio del cargo de Viceconsejero en estos últimos seis años. Así que aunque nos apene que deje el cargo y el equipo de dirección de Vivienda, por otro lado me alegro por él, porque seguramente su calidad de vida mejorará sustancialmente tras esta etapa de entrega casi absoluta al objetivo de la vivienda en Euskadi.
Por eso cuando se dice que "tod@s l@s polític@s son iguales" me rebelo, me indigno, pensando en gente como Javier Dean. No, ni de coña. No tod@s son iguales. Algun@s, como Dean, entienden la política como un servicio a la comunidad.
Aunque ya se lo dije personalmente en su día, quiero que quede constancia blogosférica de lo que me salió del alma al conocer sus intenciones de irse: ha sido un honor trabajar contigo, Javier, aunque sea una putada pena que te vayas.
Y tampoco quiero dejar sin felicitar a Javier Burón, y a Iker San Román, y darles mis ánimos y decirles lo que también le he dicho personalmente a Burón: que cuenta con el mismo apoyo y colaboración que su antecesor en el cargo, en la medida de lo posible, que podamos darle tod@s los que formamos este equipo, pero que se cuide. Que se cuide mucho, que salud solo tenemos una.
(La primera foto la tomé en una de las últimas reuniones del Comité de Dirección del equipo de Vivienda del Gobierno Vasco que coordinó Javier Dean, en Junio de 2.007, en el Parlamento Vasco; la segunda, en agosto de este mismo año, en Segesta, en el viaje a Sicilia que tuve la suerte de compartir con Javier Burón)
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