Vuelta abajo.
La iglesia de San Luis, en el valle de Vuelta Abajo. Provincia de Pinar del Río, República de Cuba. Tomada en agosto de 2.008.
La iglesia de San Luis, en el valle de Vuelta Abajo. Provincia de Pinar del Río, República de Cuba. Tomada en agosto de 2.008.
Cuba no es únicamente ese conjunto de tópicos con los que todos identificamos a la mayor de las Antillas (playas idílicas, arquitectura colonial, gentes encantadoras, conversadoras y artistas, heterodoxia político-socio-económica caribe-comunista,...). Ni si quiera se agota la variada y sorprendente idiosincrasia cubana en alguna otra característica menos popular que relataba por aquí hace poco, acerca de su parque móvil trifásico. Una sorpresa que yo no contaba entre mis previsiones vacacionales era esta a la que aludo hoy: un vivero de orquideas, perfectamente insertado en un espacio natural selvático tropical, vegetación exhuberante junto a una cascada de más de veinte metros de altura.
Soroa, pequeño pueblo en la Sierra del Rosario, en la provincia de Pinar del Río, la más occidental de la República de Cuba, fue fundada por los hermanos vascos Lorenzo y Antonio Soroa Muñagorri, llegados a mediados del siglo XIX para hacer fortuna, como otros muchos, con la plantación de café. En este paraje un abogado canario inició hace cincuenta años el trabajo de recopilar más de 700 especies de orquídeas de todo el mundo, de las que al menos 130 son endémicas.
A pesar de no ser la mejor época para la floración de estas delicadas, minúsculas y bellísimas flores, en nuestra visita hice unas cuantas fotos, probando la capacidad macro de mi cámara. Aquí tenéis una muestra, la "orquídea mariposa", y en Facebook un montón más de intentos de captar estos minusculescentes retazos de belleza.
Voy a resultar pelma y canso, pero cada vez tengo más claro que buscar la belleza es lo único que merece la pena en este podrido mundo.
He podido comprobar en mis últimas vacaciones que el parque móvil de la República de Cuba se distingue por tener un curioso catalogo estanco de tres tramos de vehículos perfectamente diferenciados tipológicamente y correspondientes con tres épocas muy distintas de la historia reciente de Cuba. Ordenados de manera inversa a su cronología:
Asian_cars: Hyundai, Toyota, KIA, vehículos de procedencia asiática (japoneses, coreanos, chinos,...) eficaces e insípidos, pero baratos y clonables y los más modernos de todo su parque móvil actual. Durante el denominado "periodo especial" (a partir de los años 90, al caer el Muro de Berlín, la Unión Soviética y el Campo Comunista -en terminología bolchevique-, la vaca dejó de dar leche) parece que únicamente estas marcas de procedencia asiática corrieron el riesgo de proveer de autos a la República de Cuba, dada su presumible insolvencia sobrevenida.
Soviet_cars: Lada, Volga, Moskovich. Austeros, duros y feos como ellos solos, procedentes de la época dorada de la sovietización cubana (entre 1.961 y 1.993). Eso sí, resistentes y capaces de durar unos cuantos decenios más, a decir de la capacidad de resistencia de los taxis oficiales que siguen circulando treinta años después.
American_cars: los vehículos que estaban en la isla antes a la revolusión (1º de enero de 1.959), todos de procedencia norteamericana, de cuando la República de Cuba no era más que el patio trasero yanqui gobernado por la mafia del juego, el alcohol, las drogas y la prostitución: Cadillac, Chevrolet, Ford, Buick, Chrysler,... espectaculares, más propios de un museo rodante o de una inmensa colección de automóviles clásicos aunque en [precario] funcionamiento, circulando por las carreteras cubanas y generando imágenes de increíble, sorprendente y bello anacronismo, abundancia de formas redondeadas, colores atrevidos, alerones exagerados y cromados pulidos.
De estos últimos anacronismos -los más interesantes de los tres tipos rodantes descritos- están las calles de Cuba llenas, y además de la foto que acompaña este texto (tomada en La Habana, junto al Museo de la Revolución, hace unos días, en Agosto de 2.008), en mi Facebook tenéis un montón más de imágenes del mismo pelo, casi siempre combinando perfectamente esas bellas máquinas con elementos de arquitectura colonial caribeña.
(Los "mogotes" del valle de Viñales, Provincia de Pinar del Río, República de Cuba. Imagen tomada en este pasado mes de Julio de 2008)

(¿Cuál es la manera de atracar treinta barcos, todos a la vez, porque todos quieren pasar cuanto antes la próxima exclusa del Nilo, si no tienes más que cinco o seis huecos en el muelle? Muy fácil: los pones unos al lado de los otros, y vas atravesándolos, uno a uno, transversalmente, para desembarcar y embarcar a todo el pasaje. Cosas de los egipcios, en Kom-Ombo. Imagen tomada en Marzo de 2.008) Contactar con la autora o autor | Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis