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arkimia
arquitectura, vivienda, suelo y urbanismo... desde la izquierda.

Categoría: viajes

05/08/2007 GMT 2

Blogoporretan / blog en modo vacatas.

arkimia @ 07:34
siciliaanticum.jpgMe voy a Sicilia un par de semanas, sin ordenador y sin ninguna intención de atender este blog durante estos próximos 15 días. El calor sofocante que me advierten sufriré en aquellas latitudes, la agradable compañía, la multitud de piedras que están esperando a ser visitadas, admiradas, fotografiadas y contempladas con tranquilidad, y las playas mediterráneas, creo que son argumentos más que suficientes para colgar los trastos de bitacorear por una temporadita y centrarme en el descanso. Supongo que a la vuelta tendré un montón de cosas que contar y fotos que mostrar. Pero mientras tanto, sean felices y aprovechen la canícula tanto como lo voy a intentar yo.

22/04/2007 GMT 2

Blood Friday. Ley Seca. Dublin' doors.

arkimia @ 19:05

dscn1300.JPGSigo con el relato, algo heterodoxo y hyppie, de mi última escapada a Irlanda aprovechando los días santos. Que, por cierto: vaya chasco al llegar a Dublín en Viernes Santo (suena incluso peor en british: "blood friday", algo así como una peli de miedo, "viernes sangriento", literalmente). Pues decía que vaya chasco: cada vez que cuentas a alguien que te vas a Dublín, o a Irlanda, todo el mundo -quien ha estado allá, y quien no, porque se lo han contado- te remite a los atractivos lúdico-festivos de sus pubs, sus cervezas negras Guinness, sus gentes agradables, abiertas y sociables. Pero el viernes santo -yo no lo sabía, pero parece que era el único ciudadano del mundo en desconocer esta costumbre-ley irlando-católica- está prohibido beber. Sí, sí, no es broma: prohibido beber... ¡en Irlanda!. En público y en privado. Ley Seca, como en el lejano Oeste. Es algo así como la vigilia, el ayuno, la abstinencia o como diablos se llame -lo de no comer carne en Cuaresma- pero en versión etílica: nada de alcohol. Y esto, en cualquier parte del mundo católico quizás sea asumible. En una ciudad cuyo principal atractivo, cuyo icono representativo son sus bares y sus cervezas, el caso de Dublin, es algo, por lo menos, llamativo.

Y los efectos prácticos de esta cuaresma etílica llegan hasta límites insospechados para mentes simples como la mía. Cuando vi la imagen de la foto de la derecha, en un supermercado del centro de Dublín, con una verja metálica cerrando el acceso a la estantería refrigerada donde habitualmente se adquieren las cervezas, me quedé tan estupefacto que no pude por menos que retratarlo ipso-facto. Pasear por el centro de Dublín el Viernes Santo, con todos los Pubs cerrados, prohibida incluso la compra de cerveza en tiendas para consumo doméstico, era un oximoron vital. Como decía Sabina, como un cura en un burdel, un belga por soleares o un torero al otro lado del telón de acero.

La mañana siguiente la vida [etílica] volvió a su normalidad: desde primera hora de la mañana los pubs distribuían con total naturalidad (¡¡¡desde la mañana...!!!) sus pintas de guinness. Entonces, ya centrados en la realidad que esperábamos percibir, nos centramos en otro atractivo oculto, no muy conocido (aunque bastante posterizado) del Dublín arquitectónico: sus puertas, totalmente coherentes con su arquitectura y cultura Georgiana, coloridas, variadas pero a la vez discretas, muy en la línea del resto de la cultura y manera de ser celta, británicamente vikinga. Aquí tenéis una pequeña muestra de estas puertas; espero vuestra opinión...:

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15/04/2007 GMT 2

Los pubs de Dublín.

arkimia @ 23:21

dublin pub interior

Los pasados días santos he estado en Dublin, como os adelantaba aquí. Me ha parecido una ciudad muy agradable, vividera, paseable 100%, la más mediterránea -casi caribeña, diría yo- de las capitales nórdicas europeas, por su ritmo pausado y por la afabilidad de sus gentes, abiertas a la conversación, al intercambio, y, como no, al deporte nacional: el levantamiento de Guinness en pub fijo. En días y artículos posteriores seguro que tengo la oportunidad de iros poniendo algunas de las muchas fotos que hice en los cinco días -entre viernes santo y martes de pascua- que pasé en Irlanda, como adobo gráfico a los textos que voy pergeñando o transcribiendo por acá. Pero mientras tanto, lo que ya os adelanto es mi primera impresión sobre la ciudad, el urbanismo de Dublín: también de manera muy especial y diferente al resto de ciudades de sus latitudes, Dublín carece de icono reconocible, no tiene un símbolo arquitectónico-urbanístico inequívocamente representativo. Dublín no tiene, como tienen otras ciudades, una imagen monumental, arquitectónica o urbana con la que se la identifique. Carece de una Tour Eiffel, o de un Big Ben, o de un Manneken Pis o un Atomium o una Sirenita. Su icono, su símbolo, está disperso por toda la ciudad y no está localizado en un monumento: la cerveza negra Guinness, los pubs, las calles, las gentes muy blancas, casi azules por falta de sol, pero amables y cordiales a diferencia de sus vecinos británicos, que se juntan en estos pubs para beber y relacionarse. Por eso os pongo aquí estas fotos de las calles, los pubs y los comercios de las calles de Dublín. Aquí tenéis unas cuantas...

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16/03/2007 GMT 1

Españoleando en Vigo.

arkimia @ 08:32

vigopxom.jpgEscribo desde el aeropuerto de Vigo, donde espero el avión de vuelta a Bilbao. Me ha traído aquí una actividad que jocosamente llamamos entre los cargos públicos y gerentes de empresas adscritas al Departamento de Vivienda del Gobierno Vasco “Españolear”: participar en jornadas, congresos, charlas y eventos a los que nos invitan otras organizaciones e instituciones del Estado, y que aprovechamos para dar a conocer nuestras políticas y actividad de gestión en Euskadi. Leolo ya nos ha contado, en varias ocasiones, sus andanzas por esas Españas a donde ha llevado nuestro mensaje de que “otra vivienda, otro urbanismo es posible”, las pequeñas y grandes realizaciones que en los últimos cinco años hemos conseguido, entre tod@s, poner en marcha en la CAPV en materia de vivienda, suelo y urbanismo.

Esta vez me ha tocado a mí, dado que el tema central de la jornada a la que nos invitaban era el Plan Xeral de Vigo, su nuevo plan general de ordenación urbana, en el que ni más ni menos que el PP que gobierna esta ciudad pretende duplicar el número de viviendas existentes en la ciudad, y parece que declarándose insumiso a las recomendaciones de la Xunta, tiene la intención de aprobar un plan que contraviene todas las directrices de un desarrollo ya no tanto como sostenible, sino mínimamente racional.

124096574_27c372d965_b.jpgEn cuanto consiga averiguar cómo se hace, colgaré aquí el guión-presentación que seguí para ilustrar mi breve participación, explicando cómo hemos desarrollado en Euskadi las políticas de vivienda del Departamento que dirige Javier Madrazo en el Gobierno Vasco. Las reacciones de los asistentes a la jornada han sido muy positivas, y el mensaje que l@s compañer@s de Esquerda Unida me han transmitido ha sido, literalmente, primero de incredulidad y luego de sana envidia acerca de lo que aquí tenemos asumido pero fuera de la Comunidad Autónoma Vasca es pura ciencia ficción.

Está bien airearse un poco, aunque sea de manera relámpago (sólo llevo aquí quince horas, de las que seis las he pasado durmiendo), y explicar lo que aquí estamos haciendo: no sólo nos enriquecemos mutuamente con aprendizajes interesantes sobre experiencias ajenas, sino que a la vez estas breves visitas nos permiten –al menos a mí- levantar la vista sobre un panorama algo más general, evitar el efecto “túnel”, las orejeras que a veces nos hacen percibir la realidad como algo demasiado cercano y parcial. Que el mundo no se acaba en el Ebro, vamos.

(La foto es precisamente de la Porta do Sol, en Vigo, y es de Manuel Boó)

ACTUALIZACIÓN 17.03.2007: como prometí, aquí tenéis la presentación que utilicé en la exposición, colgada de slideshare:


17/11/2006 GMT 2

Ancha es Castilla.

arkimia @ 01:51

El fin de semana pasado fuí a hacer una visita familiar a Castilla, a Tierra de Campos, territorio de páramo entre las provincias de Burgos, Palencia, Valladolid y Zamora, llanura infinita de cereal. Tan cerca -no mucho más de dos horas de Gasteiz- y tan lejos... por lo que contaré ahora.

El viernes, durante el trayecto de ida, me sorprendió el poco -prácticamente nada- tráfico y la sensación de desolación, soledad, abandono, que reina por aquellas tierras. Al dejar las vías rápidas, las autovías de primer nivel, y entrar en la red capilar de carreteras secundarias, la sensación era la de estar atravesando un desierto deshabitado, sin gentes, fantasmal. Tanto, que el sábado, durante el trayecto de vuelta, me propuse hacer un pequeño recuento estadístico: conté los vehículos que me crucé, en ambos sentidos, durante los primeros setenta kilómetros de viaje. Entre un pequeño pueblo de Valladolid, que era el objeto de la visita, hasta casi la ciudad de Palencia, junto a la Autovía de Castilla. Setenta kilómetros de carretera secundaria, rectas y rectas entre tierras de cultivo extensivo, pequeños y medianos pueblos. En la imagen tenéis una foto de satélite del GoogleMaps retocada de ese trayecto, donde únicamente se pueden adivinar el cauce de un río, pequeñas poblaciones en hitos a cada ocho o diez kilómetros, y un mosaico de terruños de cereal.

tierra de campos

El llamativo resultado del recuento me hizo pensar en trasladarlo a esta bitácora para compartir la reflexión. Veinticuatro coches. Ni un sólo peatón, ni una sola persona, humana, con orejas, en los pueblos que atravesaba la carretera -que fueron unos cuantos- paseaba o circulaba por esas calles desiertas, un sábado a las siete de la tarde. Ni una. Y sólo veinticuatro coches. Uno cada tres kilómetros.

Para sacar esa conclusión no hacían falta estadísticas ni recuentos, diréis. Todos sabíamos -yo el primero, porque no es la primera vez que voy por allá- que Castilla es un inmenso páramo con una densidad de población muy baja. No hace falta más que darse una vuelta por el Instituto Nacional de Estadística para ver que la densidad de Castilla y León (27 habitantes/km2) es de menos de la décima parte que la de Euskadi (300 habitantes/km2). Pero es que la comparación con nuestro territorio, estando tan cerca, es tan abismal, tan desproporcionada... Imagináos el mismo trayecto en kilómetros, pongamos por caso, uno de los que más me toca recorrer casi a diario, entre Gasteiz y Bilbao, de unos setenta kilómetros también. Incluso circulando no por carreteras de primer orden, sino por viales más domésticos. El escenario es tan, tan distinto que no deja de seguir sorprendiendo. Esos veinticuatro vehículos que me crucé -todos en sentido contrario, ninguno en el mismo sentido-, en el trayecto Gasteiz-Bilbao me los habría cruzado en el primer kilómetro. Y en los pueblos que cruza la carrtera habría visto gente en las aceras, entrando a sus casas, niños jugando,... La imagen, incluso, desde el satélite -de la misma procedencia que la anterior y a la msma escala- es radicalmente distinta. Como de otro territorio infinitamente alejado. Y no. Están al lado. A menos de tres horas.

bilbao-gasteiz

La conclusión, con aplicación a cuestiones urbanísticas y sociales que en otros comentarios hemos tratado, es que son mundos distintos, en los que los fenómenos de ocupación del territorio siguen, necesariamente, ritmos distintos y con efectos opuestos. Tal diferencia en la ocupación de la tierra, en ladensidad de ocupación, tiene que tener por fuerza un reflejo en la realidad social, urbanística, laboral, económica... Y si luego, por poner un ejemplo, los precios de la vivienda son tan distintos aquí y allá no nos tendría que extrañar. Sí, efectivamente, Euskadi is different. Y ancha es Castilla.

 

03/09/2006 GMT 1

Arquitecturas del vino.

arkimia @ 20:51

¿Habéis visto la peli "Entre copas" (V.O. "Sideways")?

Además de una película bastante entretenida y de cierta calidad (aunque no creo que se pueda decir que sea una obra maestra, ni mucho menos), describe un escenario, un telón de fondo que me ha recordado muchísimo el paisaje de la Rioja Alavesa, que recorrimos hace unas semanas, en una excursión casi improvisada, acompañados de unos buenos amigos a los que hacía tiempo que no veíamos.

Además de las viñas, interminables, extendiéndose y ocupando toda la llanura entre la Sierra de Cantabria y los montes de Soria, al Sur, que recorren el Ebro y sus afluentes, la novedad que ha traído la promoción extraordinaria en los últimos años del consumo vinícola en estas tierras es, para mi deformada visión al menos, la proliferación de grandes bodegas como santuarios del líquido precioso. Y, como las catedrales del siglo XXI, se ha encargado a los más reconocidos arquitectos del momento la erección de estos edificios, mitad funcionales, mitad símbolos del poderío y calidad de sus mentores, y resultado indudable del próspero negocio que ha procurado el vino a estas tierras en los últimos años.

Así que, aunque como yo, no seas un experto en vinos -ni mucho menos- pero te gusta disfrutar de una buena copa de tinto o blanco de la tierra, y además te apetece disfrutar de una combinación excepcional de paisajes preñados de vides y pueblos y edificios antiguos y modernos, tienes la oportunidad a media hora de Vitoria-Gasteiz, en una de las mejores épocas, además, para visitar la Rioja Alavesa: cuando ya empieza la vendimia, y el principio del Otoño marca con tonos tierras los bosques de las laderas y las sierras más lejanas de las vides.

Es buena idea para iniciar el recorrido tomar como centro de operaciones Laguardia, un encantador pueblo donde el "poteo" de vinos de calidad es un deporte de obligada práctica, como complemento perfecto al paseo por sus calles empinadas, parte de un núcleo urbano medieval con una conservación extremadamente cuidada. En la foto, el saludo que en una de las puertas de entrada a la ciudadela amurallada recibe al visitante.

En este pueblo, además del casco histórico, entre éste y la cercana Sierra de Cantabria, y con ésta de telón de fondo y argumento formal, se ubican las bodegas Ysios, de Domecq, un llamativo edificio de Santiago Calatrava que remeda las formas sinusoidales de las olas o de las cumbres que tiene detrás con las cubiertas metálicas. El edificio no es precisamente el que más me gusta del mundo, y el vino de Ysios tampoco es -por lo poco que yo conozco, al menos- el que guarde una mejor relación calidad-precio de los que se pueden adquirir por la zona -que son muchos, por cierto-. Pero la posición del edificio delante de la sierra, separado del pueblo, y el efecto de su especial emplazamiento merecen al menos un vistazo. E incluso una foto.

En la población cercana de Elciego, la estrella mediática de la arquitectura más rabiosamente contemporánea y comercial, Frank Gehry, ha vuelto a montar "su" edificio. Se trata de las Bodegas Marques de Riscal, museo y hotelito incluido. A mí, personalmente -pero conste que es una opinión muy personal- ya me aburre con el mismo chiste de las placas de titanio que cambian de color según les dé el sol, sus cubiertas retorcidas y sus pastillas deconstruídas maclándose. Después del Guggenheim Bilbao, el Auditorio Walt Disney de Los Ángeles y tantos otros edificios que parecen cortados con los mismos patrones, no creo que siga siendo defendible que las mismas -exactamente las mismas- formas puedan responder a contextos tan diferentes como la ría de Bilbao, la Rioja Alavesa o L.A.

 

Por último, y aunque el edificio que sirve de sede a esta Bodega no pertenezca al mismo grupo que las dos anteriores, de "arquitecturas de autor", pretenciosas y grandilocuentes amagos de modernidad, sino que está más bien en la familia de las bodegas que yo llamo "de verdad" (las que contienen, fundamentalmente, vino), precisamente por eso os recomiendo su visita. En este caso, la razón es su producto, el vino que los hermanos Jesús y Félix Puelles, y su familia, elaboran con toda la sabiduría y cariño del que son capaces, en Ábalos, en las Bodegas Puelles.

Gracias al trato familiar y cercano de los Puelles el vino se entiende mejor. No sólo la explicación del laborioso y cuidadoso proceso de elaboración, sino sus matices, aromas y gustos se entienden mucho mejor. Todos los días, de lunes a sábado, "Chucho" (Jesús Puelles) acompaña a quienes lo deseen en una visita a su casa (su Bodega, que es lo mismo) con cata incluída que creo que merece más la pena por su autenticidad y calidad que las típicas visitas a grandes bodegas más conocidas, a mi modo de ver más artificiales, "de plástico".

 

30/07/2006 GMT 1

Dubrovnik, la ciudad cóncava.

arkimia @ 14:05

 

 

 

Hace unos días prometí relatar en directo mis impresiones de la estancia en Croacia que ayer concluí, tras ocho días de recorrido por el sur de Dalmacia, entre la isla de Korçula y Cavtat, con base de operaciones en la bellísima ciudad de Dubrovnik. No fue posible, en parte por la precariedad de la red telemática croata, y en parte por la prioridad marcada en este corto viaje -siempre me lo parecen, al menos los vacacionales-: primus vivere, deinde filosofare, o lo que es lo mismo, que quién se pone a escribir nada habiendo calor, piscina o playa de aguas transparentes, tumbona y cervecitas...

Ahora, ya de vuelta, cumplo lo prometido, aunque en diferido. He de decir, de entrada, que tampoco es este mi primer contacto con Croacia. Hace unos dos años, en un extenso e intenso viaje por Europa, al que otro día dedicaré un post, tuve ocasión de conocer brevemente su capital, Zagreb. En ese momento, y en comparación con otras ciudades que a priori y equivocadamente yo creía similares -la simplificación suelo ser fruto de la ignorancia- Zagreb me pareció más oriental, más triste, más soviética que sus vecinas Ljubljana o Bratislava. Incluso me pareció que en sus calles se veía demasiado reciente y sin acabar de reconstruír el desastre de la guerra de los Balcanes y sus efectos, que las infraestructuras e inversiones extranjeras estaban menos desarrolladas que en las cercanas repúblicas checa, eslovaca, húngara o eslovena, pese a la cercanía de los vecinos ricos alemanes o austriacos.

Esa primera impresión inicial y fugaz de Croacia la ha desmentido contundentemente el mayor conocimiento del que en estos días he disfrutado en Dubrovnik, la perla del Adriático. A pesar de haber sufrido con violencia suma las consecuencias de la guerra hace tan sólo diez años, la ciudad está totalmente reconstruída, y su aspecto actual no sólo es fantástico y coherente, sino que no se detectan excesos en la reconstrucción que en otros lugares han rebajado el valor estético e histórico de las pervivencias previas a la intervención. Esta actuación de rehabilitación, financiada por la UNESCO tras el fin de la guerra en 1995, se ha hecho con sensibilidad suficiente para poner en valor la coherencia total de una pequeña joya que pertenece al Patrimonio Histórico de la Humanidad, la Stari Grad o ciudad vieja de DUbrovnik, conservando el carácter y el espíritu del conjunto amurallado y sus edificios, agrupados y casi amontonados a ambos lados de la calle central o placa.

Es muy curiosa la disposición de estos edificios, conformando un volumen conjunto cóncavo, de menor altura en el eje de la calle longitudinal y que va creciendo hacia el exterior, hacia las colinas sobre las que se apoya la muralla perimetral. Por este curioso efecto hablo de "ciudad cóncava", que volumétricamente me recuerda a las ciudades y pueblos de Euskadi que transcurren en estrechos valles, acogotados en torno a un cauce fluvial serpenteante. Pero en este caso la concavidad no se limita en los confines de las laderas, donde las pendientes naturales de los montes impiden o hacen difícil el acceso y la construcción, sino que se impone y se potencia en las murallas, construidas sobre los escarpados acantilados de la península rocosa de la Stari Grad.

Además del agradable ambiente en las callejuelas de la ciudad vieja, los alrededores de Dubrovnik tienen otros muchos atractivos. La costa dálmata, en la parte sur que limita ya con la República de Montenegro, está plagada de pequeñas y medianas islas bellísimas, de vegetación mediterránea, playas y acantilados rocosos, coquetos puertos y pueblecitos pesqueros. Las aguas de color turquesa, limpias  y excepcionalmente transparentes, invitan al baño y los deportes nauticos en casi cualquier parte de la costa.

Desde el Sur hasta el Norte, la práctica totalidad de los puntos de interés se pueden alcanzar en barcas convencionales o rápidos hidrofoils que parten bien del puerto viejo o del nuevo puerto de Gruz, al oeste de la ciudad. Casi en la frontera montenegrina, en la península y el pequeño pueblo turístico de Cavtat, pasando por la cercana isla de Lokrum, la más próxima a Dubrovnik y dedicada a parque natural, o el archipiélago de las islas Elafitas (Kolocep, Lopud y Sipan son las tres más grandes y las únicas pobladas), o la mayor y más alejada, a medio camino entre Dubrovnik y Split, Korçula, cuya ciudad y puerto del mismo nombre reproduce, a escala y en versión cconvexa (en negativo reducido), la estructura amurallada de la Stari Grad... una semana no da para mucho, pero la verdad es que tomando como base Dubrovnik, hay suficientes atractivos como para no ceder a otras tentaciones más lejanas (Mostar, Split, la cercana república de Montenegro o la isla-parque natural de Mljet,...). Por mi lado, el equilibrio entre el turismo-conocimiento y el turismo-descanso, en este caso, ha sido el adecuado.

 

17/07/2006 GMT 1

D-4; ya falta menos

arkimia @ 20:55

El viernes salimos hacia Dubrovnik. Las vacaciones de verano, por fín, están a punto de llegar y no veo el momento de cortar con la rutina y coger un avión que me aleje no sólo del entorno físico en el que diariamente me muevo, sino también de la actividad habitual. No me hace falta cambiar sólo el ritmo horario, el guión, el escenario, la banda sonora y los actores de la película; requiero apagar el proyector, vaciar la cabeza y quizás, leer un par de buenas novelas, en vez del cine diario.

Ya queda lejos la última "escapada" veraniega. Hace casi un año. En esa ocasión fuimos a Guatemala: la imagen es de la ciudad de Antigua, una preciosidad colonial, decadente y somnolienta, casi caribeña de puro mesoamericana, rodeada entre volcanes. Merece la visita, como el resto del país, muy diverso entre el norte selvático del Petén y el sur a orillas del Pacífico, o su pequeño rincón caribeño garífuna fronterizo con Belice. La cultura maya es un mundo fascinante, diverso y distinto, muy apto para curar a "occidentales-que-se-creen-el-ombligo-del-mundo" de su egocentrismo cultural.

Incluso para los que, como decía un viejo colega, "de pequeños nos caímos en la caldera de las anfetaminas" y nos gusta trabajar todas las horas del día (y algunas de la noche), el curso se hace largo y un "corte" mental, una ruptura con el devenir lineal de la vida común es más que necesaria, imprescindible.

Si además de romper el ritmo físico y mental, conseguimos visitar sitios hermosos, con gentes distintas, y de paso abrimos las mentes a culturas, idiomas, paisajes, tradiciones distintas, mejor que mejor. Suelo decir que a la hora de elegir el destino de viaje, cuanto más lejos, mejor. En realidad no es una cuestión de kilómetros, sino de lo mismo que decía antes: para propiciar la ruptura es esencial que en el sitio al que vas de vacaciones se hable en otro idioma, se use otra moneda y, a poder ser, la gente tenga otro color. Y si encima hay playita y un txoko a la sombra y unas cervecitas, mejor.

Intentaré aprovechar el viaje para poner en marcha este blog personal. Si dispongo de conexión, ganas y algo interesante que contar, os contaré cómo veo la costa dálmata en directo.

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